La recuperación de la operación en la Línea 030 entre Antequera Santa Ana y Málaga este 30 de abril, tras las afecciones sufridas en la infraestructura, supone la primera reanudación del servicio realizada mediante la aplicación del procedimiento específico RV-SGS-PE-03-01 por parte de la Dirección de Seguridad de Renfe Viajeros y  en coordinación con ADIF.

Este procedimiento, acordado en el marco de la desconvocatoria de huelga y fruto del trabajo conjunto entre SEMAF, ADIF y Grupo Renfe es avance sin precedentes en la forma de gestionar la reanudación de las circulaciones, tras interrupciones por causas meteorológicas o incidencias en la infraestructura, que reconoce la figura profesional de los maquinistas como parte indispensable en el proceso de verificación.

La puesta en servicio de este tramo ha permitido implementar un modelo basado en la doble verificación entre Administrador de Infraestructuras y Empresa Ferroviaria, reforzado con una verificación operativa preventiva.


APLICACIÓN DEL RV-SGS-PE-03-01

En concreto, una vez recibida la comunicación oficial de ADIF y la publicación de la documentación reglamentaria referente a la apertura de la línea, la Dirección de Seguridad de Renfe Viajeros el día 29 de abril, con la colaboración de SEMAF, ha llevado a cabo la aplicación del procedimiento mediante la organización de marchas en blanco, que han llevando a cabo una evaluación exhaustiva sobre el terreno antes de la reapertura. Con ello, se ha restablecido el servicio comercial en unas condiciones óptimas para la explotación ferroviaria.

Esta ha sido la primera oportunidad de aplicar este procedimiento que se ha incluido en el SGS de Renfe Viajeros, demostrando que es un gran avance en aquellas situaciones en las que es necesario recuperar la explotación tras una interrupción de la circulación, como la que ha sucedido.

Este nuevo enfoque otorga un papel decisivo a los profesionales de la conducción, cuyo conocimiento de la línea resulta fundamental para validar las condiciones de seguridad.

Asimismo, introduce la obligación de que las empresas ferroviarias acepten formalmente las condiciones de uso antes de reanudar la circulación, reforzando así el control y las garantías en todo el proceso.

La experiencia de esta primera aplicación confirma que estamos ante un avance significativo en materia de seguridad ferroviaria, estableciendo un modelo que mejora sustancialmente los procedimientos utilizados hasta ahora. Si bien somos conscientes de que la mejora continua debe seguir guiando nuestras actuaciones y que no existen soluciones absolutas, este paso supone un cambio relevante en la gestión del riesgo y en la coordinación entre los distintos actores del sistema.


 

Desde SEMAF, valoramos positivamente el cumplimiento de los acuerdos adquiridos. Este hecho demuestra que el trabajo conjunto permite avanzar en seguridad.

Vamos a seguir trabajando para extender este procedimiento al conjunto del sector y continuar desarrollando medidas que garanticen que el transporte ferroviario sea totalmente seguro, tanto para los usuarios como para los trabajadores ferroviarios.