Ante las últimas informaciones aparecidas en relación con el actual Proceso de Movilidad 2026, desde SEMAF queremos trasladar un mensaje de tranquilidad a todos los participantes.
La sentencia dictada respecto al vigente proceso de movilidad no es firme, pudiendo ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo. No obstante, esta Organización va a plantear a la Empresa y al resto de Organizaciones Sindicales una solución que permita dar cumplimiento a las resoluciones judiciales, garantizando al mismo tiempo que ningún trabajador vea retrasada o perjudicada su incorporación al destino adjudicado.
En este mismo sentido, continuaremos impulsando la negociación de un Plan de Empleo Continuo, que permita consolidar unos procesos de personal ágiles, dinámicos y dotados de la necesaria seguridad jurídica.
En los últimos años hemos conseguido una notable agilización de los procesos de movilidad y del resto de procesos de personal, muy alejada de la situación existente años atrás, gracias a una planificación que permite desarrollar de forma coordinada las distintas fases de cada procedimiento.
Nuestro objetivo sigue siendo:
- Que en cada convocatoria se oferte el mayor número posible de plazas.
- Que todos los participantes puedan obtener plaza y efectuar su traslado dentro del mismo año de vigencia del proceso.
- Que los movimientos efectivos comiencen desde el inicio del año correspondiente.
- Que todos los procesos de personal puedan convocarse anualmente, evitando retrasos derivados de la finalización de procesos anteriores.
Debemos ser conscientes de que nos encontramos inmersos en un intenso relevo generacional, con un elevado número de incorporaciones y jubilaciones de maquinistas cada año. La prioridad de todos los profesionales es poder acceder a su residencia definitiva en el menor plazo posible y, precisamente por ello, resulta imprescindible preservar la agilidad alcanzada en los procesos de movilidad, fruto del trabajo desarrollado y del respaldo mayoritario obtenido en el Comité General de Empresa.
Del mismo modo, no resulta adecuado equiparar los procesos de Salidas, Adscripción a Gráfico y Movilidad del colectivo de Conducción con los correspondientes a los Mandos Intermedios de Conducción, ya que responden a realidades organizativas completamente distintas, tanto por el volumen de participantes como por la propia naturaleza de los procedimientos. En el caso de los Mandos Intermedios, además de concurrir movilidad geográfica y funcional, no existe actualmente un proceso previo de adscripción.
Condicionantes operativos en la gestión de los procesos
La eventual adaptación del modelo de gestión de los procesos de personal plantea una serie de condicionantes operativos que podrían afectar de forma directa a la agilidad con la que los trabajadores acceden a la residencia solicitada y, en consecuencia, a la eficacia del sistema en su conjunto:
- Dilatación de los plazos de resolución. La tramitación estrictamente secuencial de cada uno de los procesos supondría, desde un punto de vista operativo, un incremento muy significativo de los tiempos de gestión. Cada proceso de movilidad podría retrasarse aproximadamente un año adicional, al ser necesario esperar a la finalización de los restantes procesos de personal antes de iniciar la siguiente fase.
- Limitación para maximizar la oferta de plazas. Un modelo secuencial dificultaría incorporar al proceso el mayor número posible de vacantes. Las plazas sobrevenidas, derivadas de jubilaciones no previstas, bajas involuntarias, ampliaciones de plantilla motivadas por nuevos derechos o necesidades del servicio, o cualquier otra circunstancia surgida durante la tramitación, no podrían integrarse de manera inmediata sin paralizar el procedimiento. Su incorporación obligaría a retrotraer actuaciones, realizar nuevas adscripciones y dictar nuevas resoluciones, con el consiguiente retraso para todos los participantes.
- Complejidad en la gestión de las residencias transitorias. La prolongación de los plazos dificultaría la incorporación ágil de los nuevos adjudicatarios procedentes de las Ofertas Públicas de Empleo. En estas circunstancias, la asignación de residencias transitorias debería responder exclusivamente a las necesidades operativas existentes en cada momento, con el consiguiente riesgo de concentraciones de personal en determinados centros y una menor capacidad de planificación.
- A ello debe añadirse que la planificación de la formación para las nuevas incorporaciones —primero en la residencia transitoria y posteriormente en la residencia definitiva— podría repercutir directamente en los plazos de incorporación efectiva de los trabajadores que ya hubieran obtenido destino mediante el proceso de movilidad.
Evolución del modelo: antecedentes
Para comprender el alcance de estos condicionantes resulta conveniente recordar el funcionamiento del sistema vigente años atrás, basado en una tramitación estrictamente secuencial de los distintos procesos de personal, lo que ocasionaba importantes demoras en la resolución de la movilidad:
- En primer lugar, era imprescindible concluir íntegramente el proceso de salidas —desvinculaciones, jubilaciones y demás situaciones que generaban vacantes— para conocer con exactitud qué plazas podían ofertarse. A ello se añadían las renuncias producidas en la fase final del procedimiento, que alteraban nuevamente la disponibilidad de plazas.
- Solo una vez determinadas las vacantes definitivas podía iniciarse el proceso de adscripción a cuadro de servicio. También en esta fase las renuncias de última hora impedían conocer con certeza la configuración final de los cuadros y, por tanto, las plazas realmente disponibles para la movilidad.
- Paralelamente, la movilidad del colectivo de conducción quedaba condicionada por la previa resolución de los procesos de movilidad geográfica y funcional de los Mandos Intermedios de Conducción, cuyos participantes disponen igualmente de derecho de renuncia, circunstancia que prolongaba aún más la determinación definitiva de las vacantes.
- Por último, las vacantes sobrevenidas durante la tramitación —motivadas por no aptitudes psicofísicas, incapacidades permanentes, fallecimientos u otras incidencias imprevistas— no podían incorporarse al proceso ya iniciado. En consecuencia, era necesario reiniciar las actuaciones para su oferta o, en muchos casos, diferir su cobertura hasta la convocatoria siguiente.
Conclusiones y próximos pasos
La experiencia acumulada durante los últimos años ha demostrado que el modelo desarrollado en los últimos años, basado en una planificación coordinada de los distintos procesos, ha permitido:
- Adjudicar CADA AÑO sobre 600 plazas de movilidad, reduciendo a cifras prácticamente testimoniales las renuncias a las residencias adjudicadas.
- Reducir significativamente los plazos de tramitación.
- Incorporar al proceso la totalidad de las plazas disponibles en el sistema.
- Que las resoluciones estén aprobadas antes del inicio del año de movilidad.
Todo ello ha permitido planificar con suficiente antelación la formación necesaria para que los movimientos efectivos puedan comenzar desde el mes de enero de cada convocatoria.
Nuestro compromiso es seguir mejorando el sistema de movilidad para que la planificación permita que cada profesional pueda incorporarse a la residencia elegida en el menor tiempo posible.
Para ello continuaremos trabajando en la mejora de los procedimientos y en la incorporación al convenio colectivo de un Plan de Empleo Continuo, moderno, dinámico y adaptado a las necesidades actuales del colectivo.
En estos momentos, la prioridad debe ser resolver cuanto antes el proceso de movilidad actualmente en curso y, a partir de ahí, establecer unas bases sólidas que permitan seguir perfeccionando y agilizando los procesos futuros, siempre con el objetivo de ofrecer mayor seguridad jurídica, eficacia y rapidez en beneficio de todos los trabajadores.
Comisión Ejecutiva SEMAF