Con el dolor que sentimos por la pérdida de nuestros dos compañeros y las numerosas víctimas producidas por el trágico accidente de Urda, encaramos todos los preparativos para la huelga que hemos convocado los días 10 y 12 de noviembre por el incumplimiento de los compromisos en materia de seguridad ferroviaria alcanzados con el Ministerio de Transportes, Adif y el Grupo Renfe, cuya aplicación continúa sufriendo una inaceptable parálisis institucional y un bloqueo administrativo intolerable.

El Grupo Renfe ha decidido tomar nota de nuestra petición urgente a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF,) para impedir que se pueda reanudar la marcha con Marcha Normal en aquellas situaciones en las que sea susceptible que pueda haber más de un tren en el mismo cantón de BSL cuando deja de funcionar el ERTMS o el LZB, y el sábado publicó una consigna en este sentido, respecto al LZB.

Esperamos que la AESF no tarde en aceptar la propuesta y modificar la normativa para hacerlo extensivo con una norma de rango superior a todas las operadoras, con el objetivo de elevar las restricciones de la circulación para ser más garantistas con la seguridad y mitigar la presión por tiempo.

Por parte de esta organización, hasta que no se materialicen los acuerdos y se pongan medidas reales y efectivas, recomendamos a todos los maquinistas que extremen la precaución en todo lo relacionado con su operativa diaria para estar 100 % seguros de que todo cumple rigurosamente con la normativa vigente.

Resulta incomprensible y contra toda lógica que los maquinistas tengamos que estar convocando días de huelga para forzar a los responsables de garantizar la seguridad ferroviaria a poner toda la voluntad posible y cumplir con los compromisos que garanticen un cambio en la SEGURIDAD.

¿Cuántas tragedias son necesarias para que se pongan en marcha?